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  10.12.2018 Wetter Ostsee

Las Ventajas del Multilinguismo

 

multiLas ventajas de educar a los niños en más de un idioma son evidentes. La formación multilingüe mejora la capacidad para resolver problemas, desarrolla la percepción auditiva y potencia las habilidades verbales. Aprender lenguas extranjeras desde pequeños, según señalan recientes investigaciones pedagógicas, cambia literalmente la forma de ver el mundo, creando mentes más flexibles y analíticas. Atrás quedan aquellas teorías que apuntaban que la formación bilingüe perjudicaba el aprendizaje de la lengua materna y generaba confusión en los niños. Más bien al contrario.
 
La experiencia del proyecto bilingüe del Ministerio de Educación, en convenio con el British Council, así lo revela. Tras la evaluación de los 15 años de vida del programa realizado en 120 centros públicos repartidos por toda España y con más de 30.000 alumnos, los docentes señalan que los niños formados en más de un idioma son mejores estudiantes e incluso mejoran sus resultados en su primera lengua.

 

“Además de las ventajas evidentes de aprender inglés, los niños han mostrado un nivel de castellano muy superior al resto, a pesar de tener un 40% menos de clases en su lengua materna”, explica Teresa Reily, directora de proyectos bilingües del British Council. Unos datos, dice, que se repiten en las autonomías españolas con dos idiomas oficiales.Aprender más de una lengua exige adaptarse a distintos sistemas de representación del mundo. Esto provoca una mayor versatilidad, fomentando la capacidad de concentración y la perspectiva.

 

“Si un mismo objeto tiene diferentes nombres, los niños relativizan los signos, y estos se sitúan como lo que son en realidad: simples instrumentos”. Así lo afirma el catedrático de Psicología y Trastornos del Lenguaje de la Universitat de Barcelona, Miquel Serra, quien va más allá y asegura que los alumnos monolingües “tienden a confundir las palabras, que son arbitrarias, con cosas reales”.


En esta línea, una investigación de la Universidad de Newcastle demuestra que las personas que hablan sólo una lengua son más propensas a no distinguir los colores parecidos. El estudio compara la percepción del azul que tienen los monolingües ingleses con los bilingües de inglés y japonés, que se revelan más capacitados para diferenciar los tonos claros de los oscuros.

 

La psicopedagoga Denise Marmelstein, con experiencia como educadora especial en barrios hispanos de Estados Unidos, trabaja actualmente con alumnos multilingües de muchas de las escuelas internacionales de Barcelona. Especializada en el tratamiento de las dificultades escolares, rechaza la creencia de que si un niño tiene problemas de aprendizaje, es mejor concentrarse en un solo idioma.

 

“La formación plurilingüe no es el problema, porque si un niño tiene dificultades de aprendizaje en dos idiomas, también los tendrá en uno. Es cuestión de dar las herramientas educativas adecuadas a cada alumno, ya que las terapias comunes no funcionan para todos”, explica Marmelstein, que suele tratar con niños políglotas con dislexia, déficit de atención e hiperactividad. Así, reivindica tener entre sus alumnos a niños disléxicos que dominan perfectamente hasta tres idiomas. En estos casos, señala, “superar las dificultades de lectoescritura supone triple trabajo, pero también triple éxito”.

 

Los problemas de aprendizaje pueden derivar también de cómo se enseñan los idiomas en la escuela. Las dificultades surgen si no se tiene en cuenta los conocimientos previos de los niños, si queremos que aprendan a un nivel de contenidos que están muy por encima de sus posibilidades o si nos centramos exclusivamente en los aspectos formales de la lengua.

 

“No se trata de ir sumando idiomas de forma aislada, sino de desarrollar coordinadamente las diferentes lenguas. Los problemas pueden surgir al introducir lenguas en contextos no significativos o por la falta de coordinación entre estos”, explica Rosa Ramírez, directora de la escuela Vila Olímpica de Barcelona, que imparte sus clases en catalán, castellano e inglés.

 

Colegios multilingües consultados coinciden en señalar que entre un 10% y un 15% de sus alumnos tiene problemas de aprendizaje, unos datos similares a los de las escuelas monolingües. Las dificultades, según los docentes, empiezan a detectarse a los dos o tres años, cuando los niños empiezan a hablar y a construir frases. La solución reside en darles instrumentos pedagógicos de cada idioma en aspectos como el vocabulario, la estructura lógica para utilizar frases con coherencia y la contextualización de sus pequeños discursos.

 

Marmelstein recomienda combinar estas enseñanzas con técnicas de estimulación y juegos visuales, ya que el niño acaba asociando el nuevo idioma con un momento lúdico: “Es la mejor manera de que interioricen lo aprendido. Se debe premiar sus avances y explicarles que no tienen que tener miedo a equivocarse”.Aunque nunca es tarde para aprender idiomas, los especialistas coinciden en señalar que entre los tres y los siete años es el mejor periodo para introducir un segundo idioma, ya que el cerebro está en su punto óptimo de retención. “Los bebés tienen más neuronas, e iniciar un aprendizaje temprano de una lengua extranjera facilita su rápida absorción”, subraya Marmelstein.Aprender más de un idioma estimula al cerebro a descodificar los fonemas, mejorando la pronunciación en edad adulta y potenciando las habilidades verbales de los niños, corrobora Manel Roig, jefe del servicio de neuropediatría del hospital barcelonés Vall d’Hebron. También defiende el aprendizaje precoz y ve conveniente introducir una segunda o una tercera lengua “antes de que se cierren los registros de los sonidos que nos son familiares”, hecho que sucede entre los siete y los diez años.

 

Más allá de las ventajas evidentes, el plurilingüismo también parece ser buena inversión de futuro, ya que podría tener beneficios en la tercera edad. La comunidad científica discute ahora si hablar más de una lengua puede representar un antídoto para el alzheimer. Aunque todavía no existe un consenso científico, algunos estudios demuestran que los bilingües o plurilingües tardan más tiempo en desarrollar enfermedades neurodegenerativas.

 

El instituto Rotman de Toronto, en un estudio realizado en centros geriátricos canadienses, comprobó, por ejemplo, que quienes habían hablado asiduamente dos o tres idiomas a lo largo de su vida retrasaban entre cuatro y cinco años los síntomas de pérdida de funciones mentales. “No es que el bilingüismo prevenga el alzheimer, pero parece contribuir a crear reservas cognitivas en el cerebro que retrasan la aparición de los síntomas”, explicaba Fergus Craik, responsable de la investigación, en un artículo de la revista Neurology.

 

 

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